Indiana Jones, análisis de la escena inicial

En la cueva.

Fotograma de Indiana JonesEntramos, una cueva cubierta de telarañas, seguimos en el mundo mágico, muy bien podrían haber sido las minas de Moria. Las telarañas que van rompiendo aparecen rehechas inmediatamente. El mundo de Indiana Jones está creado para la aventura y todos y cada uno de los elementos contextuales están elegidos a conciencia por su interés dentro del género. En este caso, la cueva que hay que explorar, llena de trampas y de tarántulas es un ejemplo claro de los recursos a los que ha recurrido el cine desde siempre. La selva, el desierto, tumbas egipcias, barcos, camiones... Indiana Jones debe contener todos los elementos del género. La cueva misteriosa es un buen comienzo. No faltará en futuras entregas. 

Fotograma de Indiana JonesFotograma de Indiana JonesDespués de entrar sigilosamente viene el famoso plano de las tarántulas en la espalda. Una vez más la contraposición del miedo del acompañante (ese miedo natural que todos tendríamos ante las tarántulas en la espalda) y la tranquilidad de Jones que se permite mirar un momento para otro lado pausadamente antes de quitarle las arañas.

Además no dice una palabra, sólo hace un gesto elegante para que se gire. Jones sólo habla cuando es necesario, parte de su carisma lo encontramos en sus gestos y en su forma de moverse.

 Durante toda la saga se hará uso de este tipo de situaciones, serpientes, insectos, ratas... Especialmente en la segunda entrega en la que se llega a un abuso del recurso, con escenas especialmente repugnantes especialmente dedicadas a la protagonista femenina. En esta primera entrega tenemos este pequeño jugueteo con las tarántulas que sirve, sobre todo, para recalcar que cuando, más adelante, Indiana tenga terror a las serpientes no será algo natural en él sino una fobia especial, un punto débil.

Fotograma de Indiana JonesA continuación les vemos de frente avanzando misteriosamente por la oscuridad, y.. “¡alto!” avisa Indiana, “que no te de la luz” en un plano muy visual con el brazo extendido paralelo al torrente de luz. Aunque ya ha venido mostrando sus capacidades de explorador experimentado, esta es la primera verdadera trampa que debe sortear usando sus conocimientos.

Pasan con cuidado sin tocar la luz. Es un juego muy gráfico, algo muy psicológico, como uno de esos juegos en los que no hay que tocar las rayas del suelo, se asemeja a la psicología del juego de un niño que deja volar su imaginación.

Fotograma de Indiana JonesJones pone la mano en la luz, pero no de cualquier manera, la acerca lentamente y cuando entra en ella hace un movimiento brusco y deja la mano como temblando. Una vez más sus movimientos son poderosos, con gancho, nunca casuales. Es fácil imaginar a Spielberg mostrando como debía poner exactamente la mano en la luz. Es un plano muy poderoso.

Fotograma de Indiana JonesAparece la trampa metálica y Forrester en ella (Indiana lo nombra). Indiana, a pesar de que ya ha dejado claro que Forrester no era su amigo le ofrece una mirada compasiva y algo triste. Indiana ya ha llegado más lejos que su competidor, veremos qué le espera. El acompañante está horrorizado, temblando con la mano en la boca.

Fotograma de Indiana JonesSobre el tema de la luz hay que tener en cuenta que es el primer ejemplo de magia de la película. Evidentemente no hay explicación física, por lo que podemos esperar cualquier cosa de esa gruta. Lo importante es que Jones sabía que no debía tocar la luz, conoce su oficio y sabe donde están los peligros. Más tarde demostrará su escepticismo hacia la magia cuando Marcus le hable del arca con temor, y sin embargo en este momento no se juega el cuello y prefiere hacer caso a las leyendas, que sin duda conoce, y evitar la luz.

Fotograma de Indiana JonesLa música empieza a tomar emoción anunciándonos que poco a poco se acaba la calma y se acerca el clímax de la introducción. Si se quiere captar a la vez el salto y la considerable profundidad de del foso sólo hay un plano, el que nos ofrece el director desde el fondo del foso en un contrapicado extremo. Espectacular y preciso.

Fotograma de Indiana JonesIndiana le da un segundo uso a su látigo, al salvar el foso a lo tarzán, Indiana es un aventurero completo. Volverá a hacer este uso después, por ejemplo, en la tercera entrega para llegar al lugar donde se encuentra su padre prisionero. El personaje de Alfred Molina no es tan eficaz en su salto, Indiana tiene que ayudarle. Miedoso se abraza a él y el héroe le aparta bruscamente. Esto sirve para mostrar que el salto no era tan fácil y también para que la próxima traición resulte más rastrera.

Fotograma de Indiana JonesLlegamos al objetivo. Indiana se para con los brazos en jarra y se vuelve a utilizar el recurso de llevarle de la sombra a la luz para enfatizar su rostro de satisfacción: el ídolo. Antes hemos visto el mismo efecto con la presentación de su rostro. Ahora, por decirlo así, se trata de la presentación de su capacidad de ser impresionado.

Fotograma de Indiana JonesHasta ahora ha sido un duro aventurero que no ha mostrado demasiados sentimientos humanos, un tipo frío a excepción quizá del momento compasivo con Forrester. Aquí vemos su pasión por sus objetivos, su admiración, su respeto hacia el ídolo. En cualquier caso, lo que está claro es que la utilidad principal del plano es presentar la importancia del objetivo. Sin duda, ayuda el siguiente plano en el que vemos al ídolo con su rostro desafiante esperando al final de la sala, iluminado y limpio como el primer día. Indiana asiente. El efecto de iluminación que es bastante artificial, produce una sensación de divinidad tan atractiva como temible. En este plano aún vemos lejos el objetivo, tal y como lo ve el héroe.

Fotograma de Indiana JonesSu acompañante se apresura, Indiana tiene que pararle bruscamente. Sabe que aun no están a salvo. Prueba una de las baldosas con una antorcha y la trampa se desvela con dos planos rápidos: el rostro rocoso que escupe el dardo y este impactando junto a Indiana. Este nuevo tipo de trampas es similar al de la luz en el sentido de juego que comentaba antes. También es muy parecido al obstáculo contra el que tendrá que enfrentarse Jones al final de La última cruzada, cuando tiene que escribir el nombre de Dios con sus pasos en las baldosas. En ambos casos se desequilibra momentáneamente (aunque en el de la tercera entrega mete la pata hasta el fondo, en latín Iehovah empieza con "I", aquí le va mejor).

Indiana le ordena que se quede ahí, a lo que el otro le responde con sorna “Si insiste, Señor.”. Vale la pena comentar el plano. Al fondo, fuera de campo, vemos el ídolo y todo el suelo repleto de trampas que hay que recorrer para llegar. A la izquierda, Alfred Molina en cuclillas con su gesto complaciente. A la derecha, de pié, el héroe, de cintura para abajo y vemos su mano señalándole con el dedo en gesto de orden. Por sí sólo no necesitaría las líneas de diálogo, una muestra más del cuidado lenguaje visual de la película que sitúa a cada personaje en la posición moral que merece al tiempo que nos relata la historia.

Fotograma de Indiana Jones

Fotograma de Indiana JonesVemos los pies esquivando baldosas, un traveling lateral de los rostros en la roca preparados para escupir, la música parece también moverse hacia delante al ritmo de la cámara. Indiana se desequilibra repentinamente, como comentaba antes, y lo que vemos es a su “espectador” sentir por nosotros, una vez más. Especialmente en esta escena será el personaje de Molina el que hará las veces de espectador de todo lo que ocurre pues literalmente es su situación, se encuentra parado mirando, esperando a que Indiana logre su objetivo. Esto se aprovechará con varios planos suyos de corta duración. Finalmente llega a su objetivo.

Fotograma de Indiana JonesFotograma de Indiana JonesSe le dedica al ídolo un traveling hacia delante que dura unos segundos. Ahora ya estamos más cerca y se merece una mayor importancia. Es el mismo plano de hace unos instantes, con el mismo movimiento de avance pero desde más cerca, el momento de hacerse con el ansiado premio es tan crucial que hay que intercalar cuantos planos sean necesarios.

Vemos los últimos pasos y después un plano con Indiana de frente y el ídolo desde atrás, vuelve a ser otro traveling hacia delante que junto con la intensificación de la banda sonora está cargando las tintas absolutamente sobre el momento cumbre, pasa de un plano medio a unir las cabezas del héroe y el ídolo. Indiana duda. El héroe inundado por una luz tenebrosa frente a frente con su objetivo.

Aquí Spielberg vuelve a un plano de Molina embobado. Otra vez al anterior con el traveling inverso para volver a abrir el plano: tenemos que ver para qué sirve el saco. Indiana calcula el peso y tira algo de arena.

Debo decir a nivel personal que esto da lugar a mi plano favorito de la película: Fotograma de Indiana Jones Indiana a la izquierda desenfocado y la arena cayendo de la mano, tapando levemente el ídolo que parece mirarle a los ojos con el mayor de los desafíos. La música sigue intensificándose. Si hace un momento veíamos la actitud de Indiana hacia el ídolo, no es menos importante la "actitud" del ídolo hacia él. La insolencia de la figura y su carácter místico la envuelven en halo mayor de peligro y la manera en que Jones suelta lentamente la arena (en lugar de quitársela de la mano de un gesto brusco) imita a un ritual religioso o a una costumbre protocolaria y a un profundo respeto hacia su objetivo que es a su vez su enemigo. Este respeto hacia esos objetos místicos lo podemos ver en toda la saga, ya sea el arca, las piedras de Shiva o el santo grial. Este respeto hace que la aventura se torne en suspense, que la emoción sea más sincera, más alejada del entretenimiento ligero.

No perdamos la perspectiva, necesitamos un plano general. En picado vemos la situación de Indiana con el ídolo a punto de hacer el cambio y al fondo tenemos al otro observando. Cuatro elementos importantes: los dos personajes, el ídolo y todo el escenario cubierto de trampas. Indiana se encuentra en una isla virtual que está rodeada por un mar de peligro.

Fotograma de Indiana Jones

Fotograma de Indiana Jones    Volvemos al plano principal, uno de los que quedan en la memoria colectiva, Indiana Jones de frente con el ídolo de espaldas a punto de hacer el cambio. Se trata del más difícil todavía. Aquí necesita sus habilidades físicas para realizar un movimiento más ágil que los que ha realizado hasta ahora. Ya nos ha hecho una demostración de sus conocimientos al saber que necesitaba el contrapeso. Ahora tendrá que mostrar su capacidad de estimar el peso de ambos objetos. Desgraciadamente este no será uno de los puntos fuertes del héroe.

Fotograma de Indiana JonesUn último recuerdo del otro personaje imitando el gesto de las manos que espera un gesto delicado. Una manera de retrasar un plano más el momento, y una coherencia de recursos: si hasta ahora nos ha enfatizado los momentos clave, este que debe ser el mayor de ellos requiere de un plano más de ese tipo.

Fotograma de Indiana JonesQuiero hacer una mención al saquito de tela marrón que es un elemento de cine de aventuras tan importante como el sombrero o el látigo. Ese saco de tela marrón podría contener doblones de oro en una película de piratas. Un icono más para una indumentaria perfecta. No cualquier cosa valdría para un plano tan importante.

Fotograma de Indiana JonesY por fin indiana hace el cambio en el mismo plano de antes. Ya tiene el ídolo en su poder. La música se calma. Plano de Molina sonriendo. Indiana se pone el sombrero y sonríe con la chulería del vencedor, la chulería del héroe. Pero mientras se da la vuelta se descubre que el saco era demasiado pesado. Plano de su acompañante, su cara cambia de manera radical. En varias ocasiones vemos antes la cara de los personajes que aquello que les llama la atención, un recurso habitual. Lo vemos ahora y también cuando Indiana entra en la sala por primera vez, además de en otras ocasiones. Indiana también mira hacia atrás, a lo que se avecina.

Fotograma de Indiana JonesUna cuestión interesante es que habitualmente cuando Indiana Jones adopta estos aires de arrogancia suele ser castigado inmediatamente. Este es un héroe que está errando constantemente, aunque su valentía, su pericia y muchas veces su suerte lo llevan a buen término. Por esta razón tampoco se le permite regodearse en exceso incluso después de haber conseguido una hazaña como esta, inmediatamente todo se le vendrá abajo... literalmente. Con esto se consigue un personaje mucho más humano con el que podemos identificarnos y junto con el que sufrimos más. Jones no es perfecto.

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